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La platanera
es una planta monocotiledónea del género
Musa. Las principales variedades cultivadas en las Islas
Canarias corresponden a un triploide de la especie Musa
Acuminata, aunque también se cultivan las variedades
"Gran enana", "Gruesa palmera", "Zelig",
"Brier" y " Johnson negra".
La temperatura óptima para el cultivo de los plátanos
es alrededor de 25ºC y la altitud inferior a los 300 metros,
sólo encontrada en las Islas Canarias. Además
el plátano necesita buena luminosidad, bastante
humedad, suelos de textura arenosa pero con suficiente
arcilla y limo, con buena porosidad y con un pH ácido.
El periodo desde la siembra de la planta madre hasta la
emisión del racimo, dura aproximadamente unos 10-12
meses. Una vez emite el racimo se producen procesos como
el amarre, el embolsado y el desflorillado.
El amarre o atado se realiza con el objeto de evitar la
caída de la planta debido al peso del racimo o
por efecto del viento, para protegerlos. Actualmente también
se realiza el embolsado del racimo que consiste en la
colocación de una funda de plástico que
lo cubre, lo que favorece el llenado uniforme de la fruta,
evita ataques de plagas y roces en el campo y en el transporte
y hace que se obtenga una fruta más limpia. El
proceso de desflorillado consiste en quitar una a una
y de forma manual, la flor femenina (de donde nace el
plátano) que queda al final de cada fruta y que
los consumidores pueden apreciar como una zona negra al
término de cada pieza. En el proceso de cultivo
de las plataneras se minimiza la utilización de
pesticidas químicos a favor de productos biológicos,
lo que permite obtener una fruta libre de residuos.
Fuente:
Estudio nutricional del Plátano de Canarias Universidad
de Navarra Departamento de Fisiología y Nutrición
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